GUERRA SUCIA EN LA POLITICA

LETRAS Y CAFÉ

Por: Rosa Isela Arriaga Montantes

A pocos días de haber iniciado la campaña de los candidatos, de distintos partidos políticos, comenzó también la llamada y muy conocida “guerra sucia” entre algunos partidos, cada uno defendiendo a su aspirante, y exhibiendo al opositor de una forma negativa, como ya es costumbre.

Pero ¿será esto en verdad legal?… pues es permitido desde décadas atrás, y realmente esto desacredita la política y confunde a la ciudadanía. Es un arma que tiene como fin ganarle simpatizantes al contrario en las campañas, y esto es una práctica que ejercen ciertos partidos políticos que se sienten vulnerables y débiles ante otros que van en un ascenso ante el electorado.

Querido lector, la participación ciudadana y el contacto de la gente con cada candidato es crucial para que en estas elecciones se lleve a cabo una campaña más innovadora sin caer en dicha guerra sucia.

Y es un punto calve para que cada uno de los participantes se posicione como un actor político prometedor que ya no es como “los de siempre” que solo hicieron “promesas vacías,” y que se abstuvieron de exponer propuestas que le ganaran la confianza del pueblo.

Si bien estamos viendo que en la contienda hay candidatos que son poco o nada conocidos por la ciudadanía, y que fueron promovidos de última hora y casi de manera improvisada; otros fueron retirados de la misma rápidamente y por diversas causas.

Mi estimado, entendamos que la guerra sucia distorsiona en realidad la imagen del candidato en cuestión, ya que sabemos que no todo lo que se pueda decir en su contra puede ser verdad.

Lo cierto es que se juega aquí un puesto importante que todos quieren alcanzar, sea como sea. Según palabras de Jaina Pereyra, experta en comunicación política, el uso de campañas negativas “es habitual, y más aún cuando las campañas se van cerrando, pues no tiene efecto legal y ayuda a generar una percepción en el electorado y genera distractores”

Sin embargo, ¿es esto en verdad honesto y bueno para el pueblo? Porque está por decidir quienes nos van a representar. Entonces, aquí no debemos olvidar que los candidatos son tan humanos, como todos los somos. Y han cometido errores y tomado malas decisiones en el pasado.

Sin embargo, las calumnias no se hacen esperar, que pretenden maliciosamente causar daño a la imagen y credibilidad de los actores ´políticos.

Es un hecho que la guerra sucia electoral busca que los ciudadanos conozcan como son en realidad los candidatos, que en las campañas “predican” las virtudes democráticas, pero en los hechos las hacen a un lado.

En México, el INE es el organismo encargado de regular, organizar y vigilar que los procesos electorales se apeguen a los principios de legalidad, certeza, independencia, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad, o por lo menos ese es el fin, ya que no se ha visto infalible.

Aun así, es imposible frenar a entidades partidistas, sus candidatos, militantes y simpatizantes, así como sus voceros oficiales o representantes, que aprovechan cualquier oportunidad y por cualquier medio, de llevar a cabo campañas de desprestigio, desacreditación, y odio en contra de sus adversarios, utilizando para ello cualquier pretexto, fundado o infundado para lograr sus propósitos particulares.

Las elecciones son el hoy y el ahora; y si se va a otorgar el voto, que sea basado en la labor que ahora están haciendo cada uno de los aspirantes.

No hay una “receta mágica” …se trata de que cada actor político cuente su propia historia recordando la experiencia que ha tenido en el ámbito político, reforzada con propuestas claras, tomando en cuenta la opinión de los ciudadanos, y haciendo un compromiso que estén dispuestos a cumplir para responderle a la gente.

En estas elecciones, es el pueblo quien tiene que soportar miles de spots y mensajes políticos, en los diversos medios de comunicación y redes sociales, que van a continuar difundiendo el peor lado de los contendientes, real o inventado, y sobre todo de quienes encabezan la contienda, que cada vez se torna más reñida.

Dicho así, y tomando en cuenta lo anterior, mi estimado lector, cabe mencionar que si lo expuesto en esta guerra sucia que ya comenzó (y que seguramente continuara) se toma como punto clave para beneficiar a uno u otro contendiente en las votaciones, en realidad nadie es verdaderamente apto para merecer ganarla.

Porque nadie es perfecto en este mundo. Ahora sí que, mi amigo, en estas elecciones que levante la mano quien esté libre de culpa.

De lo que se trata aquí es de tener el criterio para poder ejercer su voto, de manera libre e inteligente. Y solo se puede lograr no dejando que la guerra sucia intervenga en su decisión.

Escuche las propuestas que ofrece cada candidato en favor del pueblo, en cuanto a las necesidades que hay en la sociedad; de las mejoras que proponen para impulsar a nuestra querida ciudad, económica, física y socialmente; para resolver los problemas en los servicios que requieren ser atendidos, como el problema del agua y drenaje, por ejemplo.

Eso es lo verdaderamente importante, y por lo que se debe estar interesado. Ya no se hable de izquierda o derecha; Ud. decidirá por tal lo cual partido, según sea su preferencia. Se habla aquí no solo de que haga uso de su derecho al voto, sino de su propio juicio.

Permitir que esta guerra sucia manche su criterio, es como frenar su libertad de elección, orillándolo a un voto forzado y casi a ciegas, ya sea por uno u otro candidato. Por uno u otro partido.

Este tipo de estrategias y ataques mal intencionados no debe desmotivarlo en su participación a la hora de tomar la decisión más importante que se está por hacer y que determinara el futuro inmediato de los estados y municipios; de nuestra querida Ciudad Victoria.

Amigo lector, Ud. ¿qué opina? Le dejo esta pauta de reflexión, y le invito a que ejerza su derecho al voto libre y secreto, con entusiasmo, pero con juicio propio. Y sobre todo, con esperanza.

Tiene una cita este próximo 6 de junio. ¡no falte!

Le deseo un excelente día.

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