LETRAS Y CAFÉ
POR: ROSA ISELA ARRIAGA MONTANTES
Muchas veces hemos dejado inconclusos uno o varios proyectos a lo largo de nuestra vida. Proyectos que tienen que ver con nuestras aptitudes, y sueños.
¿Por qué dejamos postergados esos proyectos? Este es un mal hábito que hoy en día se ha incrementado, y es debido a diversas causas.
Déjeme comentarle, querido lector, que no necesariamente es un problema grave, porque hay quienes pueden llegar a caer en este mal hábito de postergar tareas, o proyectos, debido al estrés y sobrecarga de trabajo en su medio laboral. Y por lo general no es permanente.
Pero en otras personas, supone un problema grave de conducta, que tiene mucho que ver con su formación, y algún trauma que ha venido arrastrando desde la infancia.
Este mal hábito, o problema de conducta se llama Procrastinacion, que quiere decir postergar o dejar tareas o proyectos para “después”; y ese después puede ir desde un día, una semana, un mes (que como ya lo mencioné, no es grave y se resuelve rápido) hasta uno, varios o muchos años repitiéndose constantemente esa acción a lo largo de todo ese tiempo, lo que indica que la persona padece de un problema psicológico que requiere de ayuda profesional.
Y es que la procrastinacion es un hábito que todos ejercemos, pero no en todos se vuelve costumbre, mucho menos un problema. Es más, ni siquiera afecta el rendimiento laboral de la persona que lo padece; caso contrario en quienes es crónica esta conducta.
Debe Ud. saber que hay dos tipos de individuos que recurren a esta acción:
Los procrastinadores eventuales, que postergan el realizar su tarea, proyecto o actividad, pero no es una acción que se repita constantemente. Y tiene que ver con la sobre carga de trabajo que hoy en día es común en la mayoría de las personas que entran al medio laboral, porque necesitan más de un trabajo para poder solventar los gastos del hogar, etc.
Sin embargo, desaparece esta tendencia a “dejar para mañana” sus tareas cuando organizan mejor su tiempo y actividades, o la carga de trabajo disminuye.
Y están los procrastinadores crónicos, que son quienes constantemente están postergando sus tareas, proyectos, obligaciones; y por lo general su comportamiento tiene que ver, además, con una conducta adictiva que está reafirmando este trastorno de evasión.
¿Se ve Ud. en uno de estos ejemplos, amigo lector? No se preocupe, no es el único; y como le comenté, tiene solución.
Aunque la mayoría de las personas no lo reconoce; sin embargo, es una conducta que puede traer graves consecuencias en su vida si no toma la decisión de corregirlo.
Porque además de experimentar unas sensaciones de angustia constante, también puede aislar a la persona que lo padece, y dañar su autoestima provocando una baja valoración de sí mismos.
La conducta adictiva puede detectarse al observar que quien lo padece pasa muchas horas viendo televisión (por lo general, programas “basura”), está muchas horas en una computadora navegando en la internet, sobre todo en las redes sociales; usa todo el tiempo el teléfono celular; come más de lo habitual, etc.
En pocas palabras, desperdicia su tiempo realizando tareas ajenas a su cometido, como pretexto para eludir alguna responsabilidad, acción o decisión. Así como anteponer responsabilidades propias para inclusive realizar otras que pertenecen a terceros.
El Psicólogo William Knaus, con más de 40 años de experiencia clínica con personas que sufren de ansiedad y depresión, afirma en su libro Overcoming Procastination (Superando la Postergación) que las personas con tendencia a la postergación tienen ciertas características personales.
Estas son la de creer que no son adecuados o competentes; son perfeccionistas y tienen miedo al fracaso; presentan ansiedad, dificultad para tomar decisiones; se sienten saturados, indefensos y caen en la autocompasión; lo que lo lleva a sentir rabia e impaciencia, de tal manera que tiende a ser agresivo consigo mismo por no haber cumplido sus objetivos o metas. Se alteran con mucha facilidad, y no hablan mucho, o tienen dificultad para socializar.
Es entonces que cae en un círculo de enfado-rebelión que empeora su capacidad de rendimiento.
También experimentan la necesidad de ser queridos, por lo que basa su valía como persona en la aceptación y atención recibidas. Por lo tanto, son propensos a adquirir obligaciones ajenas con el fin de agradar, y ser aceptados.
Las graves consecuencias que este mal hábito deja en las personas que lo padecen, según el Psicólogo Sergio De Dios González, Master en Análisis de Datos Multivariantes y autor de 117 artículos publicados, entre ellos “La Mente es Maravillosa”, son estrés, estancamiento, dispersión de la atención, impide iniciar nuevos proyectos, por lo que repite el mismo patrón de conducta si llega a iniciar uno nuevo.
Además, son personas que por lo general tienen sobrepeso y problemas digestivos, padecen de insomnio, y presentan cuadros depresivos severos.
Están inmersos en un círculo vicioso que repercute en su relación con la gente que lo rodea (Su familia, su pareja, sus amistades, etc.) lo que puede llevarlo a aislarse.
La buena noticia, amigo lector, es que existen métodos para resolverlo. Y en algunos casos no es necesario acudir con un profesional. Solo se necesitan tres cosas: aceptar que se tiene el problema, querer corregirlo, y perseverancia.
Realmente no es difícil corregir el problema; se puede resolver en dos niveles, que comienza con la ruptura del hábito en tres acciones básicas, según William Knaus y Sergio De Dios González:
Primero planificar en forma realista lo que queremos hacer, fijándonos objetivos y metas que sean verdaderamente alcanzables.
Segundo, dividir las tareas en pasos, realizando cada paso sin interrupción.
Y tercero, hacer pausas activas entre cada paso logrado, pero que supongan descansos limitados para recuperar fuerzas, ánimos y energía, para seguir adelante.
El otro nivel para resolver el mal hábito de procastinacion, tiene que ver con la posibilidad de que la persona este ejerciendo un trabajo o una actividad que detesta, o no es lo que soñaba, y se siente atrapado si de ello depende económicamente, ante lo cual es necesario actuar en un plano más profundo.
Esto conlleva a tomar una decisión que puede ser difícil, ya que involucra dar un giro total a su vida, pues será necesario cambiar de trabajo, o actividad (que es la causa del problema), y darse el valor para empezar de nuevo.
No todos podemos manejar esta situación con facilidad, sobre todo si somos perezosos. Pero en general, la procrastinacion también se debe a que se pierde el entusiasmo por la tarea, actividad o proyecto que se estaba realizando, algo muy parecido al enamoramiento: al principio era novedoso, pero con el tiempo perdió ese encanto, y más si no hubo motivación al realizarlo.
Entonces, ¿Por qué no puedes terminar lo que empiezas cuando llega la motivación que necesitabas?
Es muy fácil de entender este punto, querido lector: porque la motivación es muy volátil, y tiene que ver con el estado de ánimo y emociones que se experimenta en ese momento; y cuando esa motivación desaparece, entonces se requiere de la fuerza de voluntad, algo que no siempre se tiene.
Pero el panorama no es tan malo, ya que todo tiene solución. Y lo más importante que hay que saber es que no tenemos que hacer las cosas al ritmo de los demás; que podemos elegir que hacer y que no; que debemos ser nuestra propia prioridad.
Cuando te pones como prioridad, dejas de hacer aquello que no querías, inclusive cosas que correspondían a otros.
Por último, no hay que guiarse por las soluciones de otros, ya que nadie tiene mejores respuestas para tu vida que tú mismo. Y la solución que otro encontró a sus problemas no necesariamente solucionará los tuyos
Sin embargo, es posible que detrás de una conducta de procrastinacion, halla un problema que viene desde la infancia, como lo mencione al principio. Y aquí si sea necesario buscar ayuda profesional.
Amigo lector, y Ud. ¿ha dejado algo sin concluir? ¿Qué opina sobre este problema? Le invito a que realice sus sueños, no deje “para después” lo que tanto ha querido hacer. Baile, cante, escriba, atrévase a crear; desarrolle y use ese don con que Ud. nació, con entusiasmo y confianza. Y anime a sus hijos a lograr sus objetivos, permitiéndoles realizar sus sueños también.
Le deseo un excelente día.