LETRAS Y CAFÉ.
Por: Rosa Isela Arriaga Montantes
Cd. Victoria, Tam. Mas de 240 días han pasado oficialmente, desde el arranque de la JNSD (Jornada Nacional de Sana Distancia) en nuestro país. La cuarentena inicio el 23 de marzo de 2020, y aun falta tiempo por cumplir, luego que se alargara gradualmente, ante el aumento de los contagios, y se decretara una nueva fecha de término del confinamiento para este 31 de Diciembre de 2020.
No obstante, mientras no se resuelva el problema y disminuya la calificación por parte de la OMS, es muy posible que la cuarentena se extienda por más tiempo.
Aun así, se le ha permitido a los negocios de primera necesidad, de carácter particular, abrir sus puertas al público, con estrictas reglas sanitarias, y reduciendo su capacidad al 50% de acceso a los mismo; mientras que la mayoría de los restaurantes, cafeterías, y puestos de comida, tienen autorizado la venta a domicilio únicamente.
Con todo esto que estamos viviendo, querido lector, es un hecho que no hemos sabido lidiar adecuadamente con todo lo que ha implicado este confinamiento, a pesar de que ha ido relajándose gradualmente, ya que también se ha permitido el acceso a centros de entretenimiento y ejercicio, como cines y gimnasios.
Aun hay personas que piensan que esto es un engaño, que no existe el coronavirus, y tampoco enfermos del covid-19. Pero lo cierto es que es una realidad, y está cobrando la vida de familiares y amigos, así como compañeros (as) de trabajo. El sector salud mismo ha sufrido pérdidas de vidas de sus trabajadores.
Se está viviendo un duelo, no solo por el fallecimiento de algún miembro de la familia, sino también por el alejamiento obligado de los que aun están aquí, al no poder convivir y compartir con ellos las fiestas de cumpleaños, fechas importantes y la ya muy próxima navidad.
La enfermedad del covid-19 ha causado cambios drásticos en la forma de vida de la gente. Tanto en el ámbito laboral (trabajo en casa), como en las tareas cotidianas del hogar, en como realizamos las compras; y repito, en como compartimos con nuestros seres queridos en las fechas importantes.
Es decir, que el impacto psicológico que ha dejado esta pandemia es enorme, en todos los miembros de la familia, en especial los niños, quienes no tienen un espacio amplio al aire libre para ejercitarse y jugar. Ya no tienen la posibilidad de interactuar con otros pequeños, algo muy necesario e importante para su desarrollo.
Para la mayoría de la gente, el apego a las personas, a su trabajo, e inclusive a ciertos lugares que frecuentaba, les es difícil lidiar con el confinamiento, y les ha traído problemas de adaptabilidad al encierro y a la nueva rutina de trabajo.
Es posible que presenten cambios emocionales, con ciertos momentos de crisis, y pérdida de identidad. Así como un sentimiento de inseguridad y de miedo, además de estrés debido a las medidas de higiene y seguridad impuestas por el sector salud para tener acceso a los comercios de primera necesidad, así como al lugar donde laboran.
El uso del cubre bocas también a creado cambios en el comportamiento de algunas personas. Mientras que para la mayoría ha sido motivo no solo de protección contra el virus, sino también de solidaridad para con sus semejantes, para algunas otras se ha vuelto una molestia, y les ha causado un sentimiento de rebeldía.
Debido a esto, experimentan momentos de agresividad, no acatan las normas sanitarias en lugares públicos, y pueden llegar a lastimar físicamente a la gente.
Le comento, amigo lector, que está comprobado que el estrés y el miedo afecta el sistema inmunológico, lo que nos hace más vulnerables ante este tipo de enfermedades. Sumado a esto, la alimentación que no es la mejor hoy en día, ya que se ha dado un incremento en los precios de la canasta básica, y muchas familias apenas tiene acceso a lo más indispensable.
Pero volviendo al tema, mi estimado, el duelo que se vive en cada hogar debido a esta enfermedad, no conoce edades, ni géneros, y tampoco estatus social; afecta tanto a adultos, como jóvenes y niños; hombres o mujeres; ricos o pobres. Y como le comento, no solo es por haber perdido a un familiar.
Los síntomas de que estas viviendo un duelo por la pérdida de la rutina es el enojo, una sensación de vacío y abandono; desánimo y nulas ganas de realizar las tareas más básicas del hogar.
Físicamente se sufre de insomnio, y dificultad para digerir los alimentos, pérdida del apetito, debilidad muscular, y cansancio; pero también se pueden presentar los síntomas contrarios a estos, como sueño en exceso, una necesidad de comer entre comidas, lo que provocara un aumento de peso; el no estar quieto y querer realizar tareas durante todo el día, hasta muy tarde por la noche.
Todo esto puede llevar al aislamiento total de las personas si no se atiende a tiempo. Y más en aquellas que previamente sufren de un trastorno mental, como depresión, y en lo que va del año, se han registrado casos de suicidio e intentos de suicidio.
En Tampico, Tamaulipas, se detectaron al menos tres intentos de suicidio durante las clases a distancia, en escuelas de nivel secundario. Este hecho alerto a los padres de familia, y maestros, que solicitaron ayuda al sistema DIF, para implementar ayuda psicológica y cursos de salud mental.
Aida Feres de Nader, presidenta del voluntariado DIF, declara que con el programa a través de videos, “Transformando Corazones”, se busca dar una formación integral tanto a alumnos como a padres de familia.
El duelo a la pérdida de la rutina diaria, al igual que la pérdida de un familiar, lleva su tiempo superar, aunque, claro¡ no se compara, y puede ser menos. Pero aquí lo importante es reconocer que se ha sufrido de una perdida y que hay que adaptarse a ello.
Lo mejor que se puede hacer para adaptarse a una nueva rutina es prestar atención a lo que sentimos, y darnos permiso de sentir tristeza, e incluso llora. El desahogo puede traerá alivio a tu mente y te liberara del estrés.
Seguir en contacto con tus familiares; con una llamada telefónica, o el uso de las redes sociales; el adquirir una mascota puede ayudar mucho, además de planear una rutina nueva, que te permita realizar nuevas actividades que se adapten al confinamiento en casa.
El aislamiento no tiene porque ser un problema, al contrario, puede ser una oportunidad para reforzar los lazos afectivos con tu pareja e hijos, y aprender juntos.
Mire Ud. que ya se acerca la navidad, no permita que esta pandemia le robe la alegría de compartir con sus hijos, con su esposa o esposo, su pareja. Arregle su casa, póngale espíritu navideño. Refúgiese en la creatividad y mantenga su mente activa en actividades positivas; lea o vea menos noticias, para alejar eventos tristes y violentos de su atención. Esto le ayudara a recuperar la tranquilidad, y el control de sí mismo.
Amigo lector, le deseo un excelente día.