La Jubilación

 

LETRAS Y CAFÉ

Por: Rosa Isela Arriaga Montantes

Cd. Victoria, Tam. Todos los seres humanos pasamos por etapas de crecimiento intelectual, desde que nacemos. Aprendemos a hablar, a dominar otros tipos de comunicación como lo es la escritura, el dibujo; a interactuar con nuestros semejantes.

Y eso nos va convirtiendo en personas capaces de socializar, de tomar decisiones, de cultivarnos intelectual, moral y espiritualmente;  maduramos y entonces  también nos transformamos en seres productivos.

Una buena educación nos permite adquirir conocimientos y desarrollar habilidades para alcanzar una meta, que es la oportunidad de obtener un trabajo seguro y bien remunerado; de ahí que exhortamos a nuestros hijos a terminar una carrera universitaria, o al menos una carrera técnica, que les permita incorporarse al medio laboral, para poder llevar una vida cómoda y relajada económicamente.

Y es un orgullo para los padres de familia acudir a la ceremonia de graduación de cada uno de ellos, porque es el momento culminante de la tarea como orientador y formador de personas capaces, autosuficientes, con valores, productivos y seguros de sí mismos.

La forma en que uno se desempeña en su trabajo, refleja mucho de la educación y valores que recibimos en el hogar. Y es necesario no solo saber dominar las actividades que se nos asignan, sino adquirir buenos modales, y ética para ser un trabajador confiable, pues de eso depende nuestro futuro.

Ya que estamos en el tema, querido lector, sabemos que la recompensa no solo es monetaria, y una vida cómoda y despreocupada. También es inevitable, y además grato, por cierto (debería serlo), que llegaremos a la etapa en que hemos de retirarnos de la vida laboral.

Esta etapa es la jubilación. Está definida como el acto administrativo por el cual el trabajador activo abandona el mercado laboral, y principalmente se otorga por llegar a una edad avanzada.

Sin embargo; también puede darse por motivos de salud, o porque ya se cumplieron los años de servicio estipulados en la empresa donde se labora, para poder solicitarla. Y esto varía en cada institución, sea privada o pública.

Son etapas, como ya le he mencionado, y debemos de disfrutarlas, y por supuesto también aprovecharlas. La previsión y ahorro aquí es clave para poder continuar con esa vida holgada que nos brinda el tener un buen trabajo.

En esta nueva etapa Ud. tendrá la oportunidad de disfrutar de los frutos de su trabajo; y lo puede hacer realizando aquel viaje que tanto soñó, comprarse un automóvil, remodelar su casa, aprender nuevas actividades, y (¿por qué no?) emprender un negocio propio para invertir su pensión.

Se trata de darle la vuelta a este capítulo de su vida, para iniciar otro, y es la satisfacción más grande que uno puede tener como individuo. Pero va de la mano que avance en su desarrollo intelectual, espiritual y emocional; de que siga desarrollando sus habilidades innatas, para poder seguir manteniéndose activo.

Déjeme comentarle, mi estimado, que son muchas las personas que al llegar a esta etapa, lejos de sentirse felices y optimistas, entran en un estado de depresión muy fuerte. Se requiere en muchos de los casos, atención profesional para poder dar este paso.

El requisito para poder solicitar este derecho es: tener  60 años cumplidos al momento de presentar la solicitud de pensión de cesantía en edad avanzada, y 65 años para la pensión de vejez. En algunas instituciones la jubilación se solicita al cumplir 25 a 28 años de servicio, y hasta 30 años, en algunas otras.

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presento el miércoles un proyecto de reforma al sistema de pensiones,  que busca aumentar en un 40% la prestación que recibirán los trabajadores al jubilarse, y reducir las semanas de cotización a 750 para que el trabajador tenga derecho a una pensión garantizada, con un incremento gradual de 34% a 82% de cobertura.

“La iniciativa tiene el apoyo de los sectores empresarial y obrero”, afirmó. Lo acompañaron en la presentación de este proyecto Ricardo  Monreal y Mario Delgado, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) en cámaras de Senadores y Diputados respectivamente, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelí.

“La edad mínima sigue siendo 60 años, pero se  reducirá a 15 años de cotización para poder aspirar a la pensión, y el monto de la misma será del monto ahorrado y de las semanas que hayan trabajado”, apunto el secretario de Hacienda. Aunque está previsto que luego subirá paulatinamente.

Esta propuesta, que debe ser aprobada por el congreso, busca que la contraprestación que reciba el empleado este muy cerca al último salario que recibió y fija un incremento en las aportaciones de las empresas, explico el secretario de hacienda. Veremos que sucede.

Pero volviendo al tema, querido lector, las consecuencias negativas al llegar el momento de jubilarse, son el estrés, la depresión y la inseguridad (como ya lo mencione) debido a la reducción de ingresos económicos; sobre todo si no se tuvo el cuidado de ahorrar, y se adquirieron deudas o hay miembros de la familia que aun dependen de Ud.

Sin embargo, las consecuencias positivas son la llegada al fin de la tranquilidad y descanso que tanto anhelamos y merecemos, y el poder disponer de más tiempo para dedicarlo a la familia, los amigos, el deporte o los hobbies, lo que es muy beneficioso para la salud y bienestar físico y emocional.

Cuando nos jubilamos, lo primero que nos preguntamos es: “y ahora ¿Qué voy a hacer?” Es muy probable que lleguemos a sentir también que ya no somos capaces y productivos; que nadie nos necesitará o no nos valoran; y no vemos que la realidad es que hay muchas cosas afuera por hacer; que la capacidad de valernos por nosotros mismos, y de servicio no ha terminado.

Entonces, ¿qué hacer para superar estos miedos? Según expertos en psicología clínica y Gerontología, la respuesta está en utilizar el tiempo libre de manera inteligente y que fomente el desarrollo personal. El mantenerse activo y saludable físicamente, eso hará que sea mucho más fácil asimilar esa realidad.

También debemos aceptar que nada es eterno y que jubilarse es un respiro y hay que sacarle partido. ¡Por eso se llama Jubilación!  Debe ser causa de alegría, celebración, y gozo por haber cumplido con nuestro trabajo satisfactoriamente, y recibir con agrado nuestra recompensa. Pues sólo se llega a una etapa que es trascendental, y además necesaria.

No podemos negar que la  desaparición de la rutina laboral conlleva cambios en nuestra vida: psicológica, familiar, económica y socialmente. Pero la clave está en saber afrontarlo y buscar ayuda profesional cuando la depresión y el la inseguridad se hacen presente;  incluso meses antes de empezar con los tramites

Desde luego, es fundamental valorarse por lo que uno es como persona, y no en función de lo que hemos sido laboralmente, para poder construir un nuevo estilo de vida en el que aprovechemos todas nuestras potencialidades y estrechemos lazos afectivos con nuestros seres queridos.

Lo verdaderamente importante es entender que el fin de la etapa laboral no es el fin de la vida, sino el comienzo de una nueva que debemos abrazar con gusto, porque lo merecemos; pero todo depende de cómo lo vamos a afrontar.

 

Amigo lector, le dejo esta pauta de reflexión.  Le deseo un excelente fin de semana.

 

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